Sobre Kosmopolis 2011

Es un privilegio poco frecuente poder escuchar en tres días a Ian McEwan, Wajdi Mouawad, Manuel VicentClaudio Magris, Eduardo Lago, Enrique Vila Matas, Baricco, y el que sin lugar a dudas ha sido el descubrimiento más inesperado: un guarda del cementerio del Bronx que vela por la tumba de Moby Dick, lee entre sepulcros, requisa libros, y quizás oculte a Thomas Pynchon en el coche patrulla.

Esta edición de Kosmopolis comenzó para nosotros el jueves con la conversación entre Ian McEwan y Wagensberg, Anticipar y Crear.

Una conversación amena y desordenada en la que hablaron de la relación entre ciencia y literatura, y que cerraron discutiendo sobre si el arte había progresado en los últimos tiempos o no.

McEwan mantenía que no lo había hecho en absoluto, y Wagensberg hablaba de un progreso del arte relacionado con la técnica. Nos atrevemos a reflexionar, que para eso sirven eventos como Kosmopolis, y pensamos que quizás el arte brote de un lugar que apenas muta con el paso de los años o la tecnología...o que quizás estemos en un momento de cambio, de mutación, como lo llama Baricco; en el que estamos aprendiendo a usar nuevas técnicas, nuevas tecnologías como forma de expresión artística; y como en todo momento de cambio, puede ser difícil separar el grano de la paja.

El viernes fuimos a escuchar a Manuel Vicent profetizando sobre el lector del futuro. Apuntó que se atreve a profetizar porque seguramente no estará aquí para verlo. Y nos explicó como empezó a leer bajo la amenazante mano de una monja cruel.

De nuevo nos divertimos, aunque de la profecía sobre el futuro de los libros, la lectura y otros misterios, no podemos concluir nada en claro. Sólo que nosotros, que somos digitales -La Magnética nace como una agencia digital- amamos el olor del libro, su baile de letras, y nos gusta dormirnos con un buen libro. En palabras de Vicent: Lo maravilloso es dormirse leyendo y que esa lectura no se diferencie del sueño. Pero también leemos en e-Readers y iPad. Pensamos que quizás el libro se quede para las lecturas emotivas, las pensadas, las que luego te persiguen, te complican; y quizás lo digital quede para los asuntos ágiles, para ayudar a la memoria en algunos temas con dibujos, mapas y esquemas, para las lecturas más didácticas. No queremos ser pesimistas como Vicent y pensar que quizás el hipertexto, la literatura aumentada, acaben matando la imaginación; y que será la imagen la conquiste nuestro cerebro.

A Claudio Magris fuimos a verlo con curiosidad, admiración y ganas porque nos habíamos paseado antes por su Triestre en la genial exposición del CCCB.

Pero quizás el cansancio, la mala interpretación, y que el italiano de Magris, una lengua familiar, se nos iba colando entre lo que el traductor decía; hicieron que nos fuese difícil sacar conclusiones. Ramoneda preguntaba con desorden sobre diferentes temas y nos resultó difícil seguir la conversación como para hacer un resumen interesante.

Después de escuchar a Magris, nos divertimos con Vila-Matas y Eduardo Lago, en una charla gamberra con la peculiar visita virtual del vigilante puertorriqueño del cementerio donde está la tumba de Melville, o de Moby Dick.

Seguimos en Kosmopolis con la conferencia de Henry Jenkins sobre Imaginación transmedia y el futuro de la narración de relatos, donde tomamos muchas notas que esperamos sean materia de post en breve. Nos interesamos por el branding transmedia y por el storytelling, conceptos que manejamos habitualmente en La Magnética en la definición de algunos de nuestros proyectos.

Más tarde escuchamos a Baricco, el título de la conferencia ya nos parecía interesante: Homero, Flaubert, Steve Jobs, y no nos decepcionó. Los tres representan momentos de lo que Baricco llama mutaciones, en un recorrido histórico en el que la escritura es poder. Apropiarse de las formas de comunicar es la aspiración máxima del poder, y en la última charla De Wikileaks a las revueltas árabes vemos como este concepto toma forma.

Mantiene que en este momento de la historia se combate la pantalla, los videojuegos, lo digital; no porque enterrarán la palabra escrita; sino que por lo que realmente se combate es por el dominio de la escritura, de las formas de comunicar.

Y comenta que de este apocalipsis del que se habla ahora, ya se habló cuando nació la novela. Los médicos del momento atribuían a a la novela efectos devastadores: transtorno de la personalidad, caída de la líbido, inapetencia, desinterés por las cosas, pérdida del sentido temporal... ¿No es el mismo discurso de los que hablan en contra de los videojuegos, del iPhone, de los SMS, de los e-books, de lo digital?

Hacia el final de la charla Baricco comenta que ante la apocalíptica idea de la muerte de la palabra frente a la imagen, cada día escribimos más. Intercambiamos miles de SMS y mails, escribimos Tweets, blogs, wikis, y en nuestros muros de Facebook. A lo largo del día escribimos grandes cantidades de texto.

Encontramos en esta charla una idea común con lo que ya había comentado Vicent: nos es más fácil escribir sentimientos, que decirlos. Vicent explicó una anécdota: dos adolescentes frente a frente en una cafetería, él quiere decirle algo a ella pero parece no saber cómo. Al final decide escribir un SMS donde declara un te quiero.

En este vídeo Baricco explica brevemente parte de lo que habló con contundencia en la charla del sábado en Kosmopolis.

Y cerramos la maratón de cultura con el diálogo entre la activista tunecina Sihem Besendrine y la investigadora Javeria Rizvi Kabani, explicando como han vivido en primera persona las revueltas árabes. Hablaron del importantísimo papel de Internet y las redes sociales en la estructura de información dentro del proceso revolucionario.

Nos quedamos con las ideas que planteó la investigadora Javeria Rizvi: no es la revolución de las herramientas (Facebook, Twitter, SMS), sino que es la revolución de las redes. Y que no son varias revoluciones en diferentes países de Oriente Medio y Norte de África, es una sola revolución porque todas están relacionadas.

Javeria es productora/realizadora del proyecto documental Zero Silence, donde presenta las conexiones entre la juventud de Oriente Medio y el Norte de África, las redes sociales y la conquista por la democracia y la libertad de expresión.


El nombre de la charla era De Wikileaks a las revueltas árabes, pero de Assange no se comentó nada y de Wikileaks poco. Sólo se hizo una importante referencia al papel de Wikileaks en la revolución tunecina.

Cuando los tunecinos leyeron los cables, en cuya difusión colaboró activamente Sihem Besendrine, se dieron cuenta de que EE.UU no apoyaba al gobierno de Túnez y que incluso lo tachaba de cuasi mafia y de estado policial. Besendrine dice que ahí encontraron la fuerza para revolucionarse, ahí perdieron el miedo porque vieron que a su gobierno solo parecía apoyarlo Francia. En relación con la charla, recomendamos la lectura de este artículo de la moderadora del charla, Lali Sandiumenge.

Gracias Kosmopolis!

Actualización: En la web de Kosmopolis acaban de publicar el vídeo con la conversación entre Eduardo Lago y Enrique Vila-Matas, La tumba de Moby Dick

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